Una de mis aficiones ha sido, es y será la música, desde muy pequeño tuve inclinaciones hacia estas actividades.

La más antigua sobre la que tengo algunos flashes es una vez que mis padres me llevaron a la desaparecida Feria del Hogar, y mientras paseabamos por uno de los pabellones, quedé perdidamente enamorado de un instrumento (obviamente ejecutado por un conocedor de la materia); me quedé varios minutos escuchándo y mirando lo que se había convertido en mi posesión personal platónica. Cuando mis padres me tomaron de la mano para seguir con el paseo les dije que yo nunca les pedía nada y que esta vez quería que me lo compraran; no recuerdo la cara de ellos pero si una frase que me quedó marcada: “hijo no nos alcanza el dinero para comprarte un piano”, no me quedó más remedio que seguir con el paseo inundado en lágrimas. Aunque sobre este punto mi madre me cuenta que fue la primera vez que me tiré al piso porque no me compraban algo, no hice un berrinche pero dice que lloraba y no me quería levantar del suelo, versión que por supuesto desmiento categóricamente.

A las pocas semanas y como premio consuelo mi padre (tan lindo el) me compró mi primer “organo electrónico”, no es que me faltaran organos y necesitara un reemplazo tipo el hombre biónico, pero mi padre conmovido por mi pedido me trajo a casa un Casiotone, que además de música me permitiría hacer cálculos (ya que también era calculadora).

El obsequio distaba considerablemente de mis pretensiones, pero vamos, estoy seguro que empecé a saltar en una pata cuando me lo dió.

Sobre el Casiotone puedo decir que para la edad que supongo que tenía era el regalo ideal, no recuerdo cuantos años lo tuve, pero tengo recuerdos ya entrando a la adolescencia con mi “pianito” que no permitía dos sonidos simultáneos, así que que fuera de mis creaciones que solo yo entendía o algunos ejemplos que tenía el manual, lo más cercano a “una melodía conocida” que sabía interpretar estaba el happy birthday (si, es cierto! podía tocarlo en Inglés).

Esto no fué impedimento para que cada vez que me encontrara cerca de un instrumento musical en casa (ya fuera de algun amigo de la familia, o alguna banda que dejó sus instrumentos mientras comían durante alguna procesión local) lo examinara hasta el hartazgo y tratara de arrancarle alguna sucesión de notas que se pudieran llamar música (menos con las trompetas, esas nunca me he podido sacarles más que aullidos). Saxofones, tarolas, bombos, flautas y hasta triangulos, todo era muy atractivo para jugar, pero ninguno tenía tanto encanto para mi como la guitarra de mi tio; la cual solo me prestaba a veces ya que yo no sabía tocar nada y el tenía un terrible miedo a que la fuera a romper (no por frustración sino acidentalmente).

Como intermedio a esto y en vista de las limitaciones de mi instrumento (el musical), construí una guitarra de cartulina, la cual ensartada con una madera alcanzaba la rigidez necesaria para fungir de guitarrista, mientras mi hermano golpeaba ollas y baldes como si de una batería se tratara mientras hacíamos playback a algunas canciones de mediados los 80’s.

Con el tiempo la guitarra de cartón y el Casiotone pasaron al olvido, me dediqué a escuchar más música de la que hacía, y no fue hasta los 16 o 17 años que volví a tener una guitarra entre mis manos con intenciones serias de aprender, los primeros pasos fueron dificiles y hasta dolorosos, recuerdo que en una época solía borrar mis huellas digitales de tanto practicar, y tener la punta de los dedos completamente endurecidas, pero al punto de no notarse, es decir, todo había vuelto a la normalidad en mis manos.

En este transcurso nuevamente la mano bondadosa de mi padre intercedió y completando mis propinas me acompañó a comprar mi primera guitarra, una guitarra eléctrica de marca SruiZ, modelo “Flying V”.

Esta guitarra estuvo conmigo durante mis primeras aventuras, usando una grabadora vieja para distorsionarle el sonido, y aprendiendo las primeras cosas que había que saber. Hace unos días me deshice de ella por cuestiones de espacio, después de tantos años, una mano de pintura ya se encontraba prácticamente canibalizada.

Un par de años más tarde junto a mi hermano y unos amigos (César (el putre) y Aldrich (asterion)) formamos una pequeña banda de garage. Para estos menesteres las carencias de mi instrumento se hicieron evidentes, razón por la cual tuve que alquilar en reiteradas ocasiones una guitarra Ibanez. Luego de muchos ensayos y no pocas botellas de bebidas espirituosas tuvimos nuestras primeras presentaciones (las segundas, terceras y las que siguen), decenas de anécdotas, buenas y malas en lo que puedo considerar uno de los momentos más felices de mi vida, cuando todo se resumía en encontrar algún local que nos brindara un trato aceptable y tocar.

Con el tiempo nuestras vidas tomaron rumbos distintos, César se fué a los Estados Unidos, Aldrich tuvo que ponerse serio con los estudios, mi hermano y y yo a trabajar, mi banda se había desintegrado, en estas cirunstancias pusieron a este pasatiempo a segundo plano, e hicieron que poco a poco le fuera dando menos tiempo cada vez a la guitarra.

Fué así que en uno de los reencuentros que tuvimos llegamos a grabar un CD de un ensayo, como un monumento sonoro de las buenas épocas, apartándonos totalmente de los covers que solíamos interpretar regitramos 4 temas de nuestra autoría y otros 2 de manufactura casera (cortesía del grupo Firulais. La calidad de la grabación no fue buena, ya que se presentaron diversos problemas técnicos, pero esto no impidió que guardaramos un recuerdo de quienes eramos, de quienes habíamos sido. La vida siguió girando y mi hermano se fue a vivir a Canada, y cada vez había menos ocasiones de tocar, fué así como llegué a “heredar” por medio de un trato de amigos, a “La Bestia”, la guitarra Sruiz azul de Aldrich, que me había acompañado ya en algunas aventuras. A esta guitarra se le había modificado completamente, se le cambiaron las pastillas y se había reemplazado su mastil original por uno hecho a pedido por un lutier. Con esta guitarra hice mis primeros intentos de grabar algo, y claro, como era de esperarse fué objeto de algunos experimentos bajo la batuta de Israel. Pero luego de aquella grabación quedó en mi pensamiento aprender lo que se necesitaba para grabar y mezclar mi propia música.

Fué este uno de los motores por los cuales años mas tarde compraría esta PC la que hasta ese instante no pensaba que se convertiría en mi herramienta de trabajo y fuente principal de entretenimiento.

Hace unos días he recibido un regalo de parte de César, un regalo que pasó inmediatamente a reavivar la llama que se hallaba encendida secretamente. Una guitarra para poder seguir llevando a cabo mis experimentos auditivos.

Epiphone Les Paul Special II
La Epiphone Les Paul Special-II es una guitarra electrica modelo Les Paul fabricada por Epiphone bajo licencia Gibson. Está fabricada en Indonesia. Pertenece a la “Epiphone Les Paul Collection” (colección de Les Pauls de Epiphone).

Esta guitarra se caracteriza por poseer:

  • Un mástil de Caoba
  • Un puente fijo [Sin sistema tremolo]
  • Un trastero (fingerboard) de Palo rosa con puntos blancos insertados (dot inlays)
  • Dos micrófonos dobles abiertos (Open Coil Humbuckers).
  • Dos potenciómetros: uno que regula el volumen y otro que regula el tono.
  • Una llave (switch) de tres vías.
  • Maquinaria cromada
  • Escala 24.75 in.
  • Diseño con un solo recorte (single cutaway). Esta característica es común a la mayoría de las Les Pauls.
  • Mástil atornillado al cuerpo

El sonido de esta guitarra es el característico de una Les Paul, si bien el mástil atornillado hace que se diferencie del modelo original (Gibson Les Paul, que lo lleva encolado). Debido a su configuración de micrófonos (dos humbuckers) el sonido producido tiende a estar dominado por graves y medios, al revés de lo que sucedería si tuviera micrófonos simples.

Como han de saber mis lectores asíduos (cri, cri, cri), esta guitarra se ha encontrado siempre en mis whishlists navideños (y de cumpleaños o de cualquier otra festividad que amerite recibir regalos), así que puedo dar el sueño por cumplido.

Muchisimas Gracias!

Ya pronto sabrán más de ella. Lo aseguro.

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