Hace una semana vi en televisión que habían apresado en Trujillo a un anciano que se dedicaba a estafar amas de casa con el cuento de la Tinka (Lotería).

Al instante me llamó la atención y me asomé para ver la nota completa, grande fué mi sorpresa al oir que el método usado por este hombre y sus compinches era exactamente el mismo que usaron hace poco más de un año, cuando casi timan a una señora que conzco.

¿Como?

Pues un anciano se le acercó mientras salía de hacer las compras en el mercado, le preguntó si podía ayudarlo a encontrar una dirección escrita en un papel ya que el no sabía leer. La señora intentó ayudarlo y le dijo que la dirección era de un sitio que no pertenecía al distrito donde estában. El anciano le dijo que su patrón le había dado ese papel para dárselo a una persona en Lima, y que el no sabía como llegar, obviamente no sabía lo que estaba escrito en el papel, al tiempo que le mostraba otro papel y un boleto de la Tinka.

La señora leyó el papel y según me contó decía algo como: “Ahí te mando a mi peón con el boleto ganador de la Tinka de esta semana, cobra el premio agarra tu parte, y mándame al resto, al viejo solo dale dinero para su pasaje de regreso, no sabe leer así que no le digas nada”.

En ese momento se acercó otra persona al ver al anciano tan “preocupado” y luego de enterarse de todo, concluyó que ese era el boleto ganador del premio mayor de 100 mil soles.

El recién llegado puso al tanto de la situación al viejo diciéndole que tenían que comprobar si el boleto era verdaderamente el ganador. El viejo pidió a la señora que lo ayude y que le daría una parte del premio.

El hombre les dijo que tenía un amigo que podía decirles si el boleto era ganador o no, tomó el boleto y se metió entre los puestos, apareció a los pocos minutos diciendo que efectivamente el boleto era el ganador de la lotería.

El plan era ahora acompañar al viejo a cobrar el premio, y recibir cada uno la parte que el viejo les prometió si lo ayudaban, 10 mil soles a cada uno.

Misteriosamente apareció una camioneta Station Wagon con el letrero de TAXI, entonces el anciano convenció a la señora para que los acompañe.

Ya en el camino, al anciano se le ocurrió que sus acompañantes lo podrían timar, y que no tenía garantía de que fueran personas honestas. Entonces el hombre que iba adelante en el auto, dijo que era un ingeniero y que tenía un buen trabajo, a lo que el viejo le pidió que como muestra de eso le mostrara su dinero, para saber que no se trataba de un mentiroso.

Hicieron una parada, el hombre bajó del auto y se metió por una calle, supuestamente se dirigía a su casa para traer el dinero que le iba a mostrar al viejo. Mientras tanto el viejo le dijo a la señora que no confiaba en ese hombre, y que mejor lo ayude ella sola, que le daría ya no 10, sino 30 mil soles.

Estaban en esa conversación cuando apareció el otro hombre con un sobre amarillo de papel, se acercó y subió al auto, al instante abrio el sobre y les mostró un fajo grande de billetes de 100 soles, les dijo aqui está mi dinero, mire que no le he mentido, esta es la prueba. Acto seguido el anciano decidió que la señora debería hacer lo mismo para demostrarle su honestidad, y guiaron el taxi hasta la casa de la señora. En el camino el anciano le preguntó a la señora si ella vivía sola y por quienes estaban en su casa y cuánto dinero tenía, ella les dijo que no tenia mucho, que en el bolsillo solo tenía el cambio de las compras y que en casa tampoco tenía mucho. Para aquel entonces su esposo estaba en cama y por suerte el joven estaba en casa.

Se estacionaron casi a 100 metros, y le dijeron que la esperaban ahí, que no hablara con nadie para que nadie mas quiera el dinero del viejo. La señora solo debería subir a la casa, traer su dinero para que lo vean, y luego se irian por sus 30 mil soles.

El joven escuchó entrar a su madre, se había tardado en el mercado más de lo normal, y estaba un tanto inquieto, se tranquilizó verla pasar hacia su dormitorio. Lo que le intrigó es que le oyó decir que había un anciano esperándola…

Mientras se levantaba de la silla alcanzó a oir a su padre que dijo “¿que haces?”, al asomarse al dormitorio vió a su madre sacándo el dinero de su cajón y poniéndolo en el bolsillo.

En ese momento ellos no tenían mucho, y lo que tenían estaba reservado principalmente para las medicinas de su padre. Le preguntó que hacia, y a grosso modo ella le dijo que había un viejo que necesitaba ayuda y que había ganado la lotería y que le iba a dar algún dinero.

Se le pararon las orejas… dijo la palabra mágica… “dar dinero”. Quien carajos te da dinero así por así?, te van a regalar dinero? para que necesitas llevar tu dinero?… NI CAGANDO!

Le gritó lo primero que se le vino a la boca: “TE ESTÁN ROBANDO!” y se puso en medio de la puerta para impedirle salir, ella estaba muy nerviosa, mezcla de miedo y algo de esperanza de que ese dinero los ayude con los gastos de medicinas.

El le dijo que si alguien le iba a regalar dinero, no necesitaría llevar del suyo. Y se ofreció a acompañarla, “yo voy a ver al señor ese, y llevaré un sol que es lo que necesita para su pasaje, tu solo enseñame quien es, y yo te acompañaré”.

Su padre desde la cama trató de calmarla, y en el estado en que estaba le preguntó si quería que lo acompañe. El joven le dijo que más problemas tendrían si le pasara algo a el y salió hacia la puerta con su madre, quien ya había dejado el dinero de vuelta en su lugar; aunque claro, en vez de llevar el dinero tomó su viejo bate de baseball, un pesadísimo artilugio herencia de su abuelo.

Llegaron al primer piso, y le peguntó dónde estaba el carro y ella le señaló el lugar, caminó hacia el lugar usando el bate como si fuera un bastón para caminar. La camioneta estaba estacionada al revez, como lista para fugar, al encontrarse a unos 50 metros de ellos, colocó el bate sobre uno de sus hombros y lo sujetó con las dos manos como si se preparara para dar un gran golpe, su madre caminaba detrás de él diciéndole que regrese a la casa. Cuando se encontraba a solo 20 metros del auto, el auto arrancó y a grán velocidad se perdió en la avenida.

Cuando pasaron esta notícia en la tv, ella sobresaltada reconoció al anciano como “el viejito que le habló aquella vez”.

Luego dijeron en la tv, que este sujeto ha estado detenido en más de una ocasión, pero ha salido libre en igual número de veces.

A tener mucho cuidado.