Desde hace un tiempo tengo el bichito de kerer hacer música, hacer algunos covers, algunas versiones, y quien sabe si hacer música nueva, agarrar una guitarra y sacarle los ritmos que me gusta escuchar, en vivo sobre el escenario. Le mencioné mi inkietud a un par de amigos quienes al parecer tienen las mismas intenciones, así que supongo que es cosa de empezar a ensayar.

El primer problema es que hace ya varios años que no agarro una guitarra, aunque este problema se arregla con un par de semanas de ensayo; de hecho volver a tocar guitarra es más facil que empezar de cero, ya que al menos tengo bien claro lo que hay que hacer. Digamos que el primer problema es solucionable a mediano plazo.

El segundo problema era más drástico, ¿kómo puedo ensayar sin guitarra? y su problema adjunto ¿De dónde saco una guitarra? …este problema parece un poco más dificil que el anterior, y debe solucionarse con mayor premura, ya que sin guitarra no podré solucionar el “problema uno”.

(Voz de gandalf) “Existe una guitarra que puede solucionar el segundo problema y con esto el primero, y tu conoces esa solución, ya ha estado con ustedes en otras ocasiones, ya sabes donde buscar.”

Una luz se encendió detrás del librero, y ahí estaba, casi olvidada y enfundada… “La bestia”.

El curioso nombre se debe a un sticker que le pegó su propietario (un sticker que nunca me gustó de una calavera, y un texto que decía “La Bestia”), esta fue la guitarra que nos acompañó durante el tiempo que tuvimos nuestra pekeña banda, bueno, en realidad acompañó a Asterión (ya que era suya) a mi generalmente me acompañaban otras guitarras, a veces prestadas o a veces rentadas ya que nunca más me gustó “mi guitarra” con modelo de flecha.

La bestia

Ahora que recuerdo, cuando compré mi guitarra fué en un momento de desesperación única, allá por los finales de los 80’s cerca a fiestas, imagino que pasada la navidad; se habían agotado las guitarras Sruiz de las tiendas, fuimos a la tienda principal, y nos dijeron que se habían acabado las guitarras, solo estaba aquella de color rojo, y yo con tal de no aceptar regresar el lunes (por el miedo de que mi viejo se desanime de comprarla) me la llevé sin fijarme que al siguiente día ya no me gustaría. Mi viejo de alguna manera siempre me ha ayudado, me compró mi primera guitarra, y me compró mi primer cassette pirateado de thrash metal, aún sabiendo que con esos ruidos estridentes lo torturaría por las siguientes 4 o 5 semanas… pero eso ya es otra historia.

Volviendo al punto, necesitaba una guitarra y tenía a “La bestia” en mi poder; definitivamente me hubiera gustado más una “Gibson - Les Paul”, pero tampoco se puede tener todo…

Gibson Les Paul

Luego de una amable conversación, con su dueño, mi amigo Asterion, llegamos al acuerdo de un precio simbólico por el cual, la hasta hoy “bestia” pasó a ser de mi propiedad…

El primer paso fué kitarle los stickers… acto seguido, “repotenciarla”, y cambiarle un poco más la apariencia, y no es que estuviera tán fea, sino que necesita una manito de pintura talvez algún dibujo y una revisión de los circuitos, para lo cual cuento con la ayuda de Israel (Anti-idiot) con quien comparto esta aficiín, y quien ha investigado bastante sobre los circuitos.

“La bestia” también es de la familia Sruiz, pero hace años Asterion y yo le mandamos a hacer un nuevo mastil, y le cambiamos las pastillas, los cambios que le haré también incluirán cambiar el puente, y las perillas.

Guitarra

Bien, para empezar compré una pastilla Lazer (será?) para desechar la vieja sruiz, un potenciómetro, un plush, y un juego de cuerdas D’addario.

Guitarra

Luego de instalar las pastillas, y con cuerdas nuevas, ya está rugiendo nuevamente…
Guitarra
Guitarra
Guitarra

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