Es curioso ver como en cuestión de segundos un trabajo (casi) impecable se convierte en un mamarracho, pese a las advertencias, sugerencias, indirectas, directas, amenazas y súplicas… a causa de un nefasto individuo… el malévolo CLIENTE.

cliente.
(Del lat. cliens, -entis).
1. com. Persona que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa.
2. com. parroquiano (Ç? persona que acostumbra a ir a una misma tienda).
3. com. Persona que está bajo la protección o tutela de otra.

Regla nr. 1: El cliente siempre tiene la razón.
Regla nr 2: Si el cliente alguna vez no tiene la razón vuelve a leer la regla nr 1.

“El cliente siempre tiene la razón” (claro, es el que paga (y si paga bien, mejor)), pero me parece poco profesional no advertirle de las consecuencias de su (a veces) “no tan brillante” elección (cuando realmente no es tan brillante).

Cómo un cliente sabe ¿qué es lo mejor? (Creo que usualmente el cliente no sabe lo que quiere, y menos sabe como hacerlo no en vano nos está pagando para que lo hagamos por él), entonces, he ahí donde nuestro ingenio y astucia debe ser usada para hacerle notar su error (o sus errores, o las consecuencias que estos pueden producir); pero, como lidiar con algunos clientes que desbaratan una buena idea para convertirla en “un trabajo más” (muchas veces con resultados mediocres). Muchas veces supone una reestructuración total de un trabajo poco antes de la entrega, o peticiones absurdas, o cosas que no se encontraban en el contrato inicial. Bueno pero, ¿Cómo responder a un “saca eso, no me gusta”, y por más que argumentes terminan diciendo “bueno, entonces lo sacas y…”?

Sabía algo de trato con clientes “dificiles” o “inexpertos” pero no había profundizado en el tema (a pesar de lo frecuente que es encontrar clientes que sin saber dónde están parados creen saber más que el diseñador), así que me puse a buscar (para variar) en google, y encontré que hay varios sitios incluso foros donde los diseñadores (y otros mártires) reniegan de los clientes, pero también encontré otros sitios donde habían sugerencias sobre como reaccionar en estos casos, y poder salvar el trabajo con dignidad (además de lograr algo tan presentable que se pueda poner en el portafolio), ya que muchas veces el óptimo resultado de un trabajo no se medirá por solo los resultados económicos que de (al cliente y al diseñador), sino la finalidad de lograr “un cliente satisfecho” (sin sacrificar la calidad del trabajo).

He aquí los artículos a los que hago mención:
El cliente NO siempre tiene la razón II
El cliente NO siempre tiene la razón III