Nunca pense que hacerme amigo de mi jefe me traería problemas, bueno, en realidad no fueron tan serios, pero si fué molesto que me hablara con mis propias palabras. En fin, si me vuelvo a hacer amigo de algún jefe, JAMAS le hablaré sobre como veo la vida, porke cuando pida un aumento, argumentará que realmente a mi no me importa el dinero.

Yo: Necesito un aumento
Jefe: No tengo plata
Yo: Tengo buen tiempo ganando lo mismo y el costo de vida ha aumentado
Jefe: pero, ¿no dices que a ti no te importa el dinero?
Yo: Claro pues, no me importa GASTARLO.

En todo caso, después de una batalla ardua (sin bajar la cabeza, la confianza con la que le hablé fué la parte perjudicial de nuestra amistad para el) conseguí el aumento… no fué lo que pedí, pero vamos… era negociable.

El punto G de la conversa tuvo que ver con la semana santa…
Yo: El próximo sábado no voy a venir.
Jefe: Porke?
Yo: Posiblemente esté fuera de Lima todo el fin de semana.
Jefe: Ah si?
Yo: Si, por semana santa pues
Jefe: Pero… si tu no crees en Dios!!! (Nunca le hagan saber esto a sus jefes o se perderán de los feriados religiosos)
Yo: Claro que soy creyente!!! si Dios… Dios… Dios es amor!!!
- risas, más bien carcajadas -
Jefe: Ya, está bien, le avisaste a los alumnos?
Yo: si.

No puedo negar que ser “amigos” tiene sus ventajas.