Nunca me habían baleado así, no como anoche, ví sonreían, como se contraían sus brazos al disparar, alcancé a ver el humo saliendo de alguno de los cañones, creo que no sabían que estaban cargadas o no lo habrían hecho, ellos no me dispararían, son mis amigos, y se están riendo.

Solo escuché los truenos y sentí los golpes de las balas contra mi cuerpo, en las piernas, entre las costillas, en el pecho, en la boca, sentí el sabor de esa bala, estaba caliente… muy caliente, y la sangre mojando mi ropa, mientras ella les pedía que no me sigan disparando, empapada en lágrimas, sentí el sabor de la sangre en mi boca…
Despierto.