salí a comprar cigarrillos a la tinda donde acostumbro, y estaba cerrada… ta’ mare! camino unos metros más, cambio el destino y ahí estaba ella…
- dame estemmm… (miro al techo) estemmm
y ella dibuja una preciosa sonrisa (se nota que me encantan las sonrisas) con su bronceado perfecto, sonrie, se rie, y yo no recuerdo que iba a comprar…
- esteeee… ah si! una cajetilla de cigarros (asumo que me ruboricé, pero no dejé la sonrisa)
- Gracias…

p.d. desde hoy cambio de tienda.